El aceite de oliva virgen extra (AOVE) no solo es el corazón de la dieta mediterránea, sino también uno de los alimentos más respaldados científicamente para la prevención de enfermedades crónicas. Así lo afirma el epidemiólogo y catedrático de la Universidad de Navarra, Miguel Ángel Martínez-González, durante su participación en el Olive Oil World Congress.
Un pilar de la dieta mediterránea con evidencia sólida
El AOVE es único dentro de la dieta mediterránea: no solo aporta un porcentaje significativo de la ingesta calórica total, sino que también cuenta con ensayos clínicos aleatorizados que demuestran su capacidad preventiva frente a enfermedades crónicas, algo que ningún otro patrón alimenticio ha logrado hasta ahora.
Según Martínez-González, la evidencia científica más robusta a día de hoy proviene del ensayo PREDIMED, que mostró que incrementar el consumo de AOVE y frutos secos de alta calidad reduce riesgos de enfermedades cardiovasculares y metabólicas de forma significativa.
Calidad frente a cantidad: por qué las grasas no son todas iguales
Durante décadas, se recomendó reducir la ingesta de grasas en general. Hoy sabemos que no todas las grasas son iguales. Lo realmente importante es la calidad de la grasa, no la cantidad.
El fracaso de dietas bajas en grasa, como la del Women’s Health Initiative Dietary Modification trial, demostró que reducir todas las grasas no mejora la salud cardiovascular. Por el contrario, PREDIMED tuvo éxito al priorizar grasas de alta calidad, principalmente del AOVE y frutos secos.
Más allá del corazón: diabetes, cáncer y función cognitiva
El aceite de oliva virgen extra no solo protege el corazón. Estudios recientes muestran su papel en la prevención de otras enfermedades:
- Diabetes tipo 2: la dieta mediterránea con AOVE redujo hasta un 40% el riesgo en participantes del ensayo PREDIMED.
- Cáncer y deterioro cognitivo: aunque la evidencia aún se amplía, cada vez hay más datos que sugieren un efecto protector gracias a sus compuestos bioactivos y antioxidantes.
La calidad del aceite es clave: elegir un virgen extra marca la diferencia frente a aceites refinados, aumentando la potencia preventiva frente a enfermedades cardiovasculares y metabólicas, según un estudio reciente publicado en 2026 en el American Heart Journal.
Hacia una estrategia global de salud
Para consolidar al AOVE como aliado de la salud global, Martínez-González propone políticas públicas que favorezcan su consumo:
- impuestos a la comida ultraprocesada
- subvenciones que abaraten alimentos saludables, como el AOVE
El objetivo es claro: facilitar que la población tenga acceso a alimentos de alta calidad que realmente protejan la salud.
Conclusión
Hoy, el aceite de oliva virgen extra se presenta como un alimento indispensable para quienes buscan una vida más saludable y prevención a largo plazo. Su efecto no solo se limita al corazón, sino que podría abarcar la prevención de diabetes, ciertos tipos de cáncer y deterioro cognitivo, consolidándose como un verdadero aliado científico en la lucha contra las enfermedades crónicas.
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